San Froilán en León, la fiesta que más nos presta a los leoneses
Guía Turística León
Si vienes a León a finales de septiembre o en los primeros días de octubre, te vas a encontrar la ciudad transformada. Hay tambores desde primera hora, pendones enormes balanceándose por la calle Ancha y un olor a rosquilla almibarada que se cuela por las plazas. ¿Quieres entender por qué a los leoneses nos prestan tanto estas fiestas y qué no te puedes perder si caes por aquí esos días?
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Quién fue San Froilán y por qué es nuestro patrón
San Froilán fue un obispo y eremita del siglo IX que vivió en los montes del Bierzo antes de acabar siendo obispo de León. Murió el 5 de octubre, así que esa es la fecha grande del calendario litúrgico y la que marca el corazón de las fiestas. La ciudad lo nombró patrón hace siglos y, alrededor de su figura, se fue armando un programa que mezcla devoción, tapeo y tradiciones rurales de toda la provincia.
San Froilán no es una sola fiesta sino una semana larga, normalmente entre el último fin de semana de septiembre y el primer domingo de octubre, en la que cada día hay algo distinto, desde la Romería del Camino hasta los conciertos de la plaza Mayor.
Los carros engalanados, herencia del campo leonés
Una de las jornadas que más gente reúne en la calle es la de los carros engalanados, una tradición que viene del mundo agrícola y ganadero de los pueblos de León. Bueyes adornados, mozos vestidos de tradicional, carros decorados con cereales, frutos y flores secas que recorren la ciudad hasta concentrarse en torno a la Catedral.
El primer concurso oficial lo organizó el Ayuntamiento en 1974, así que llevamos ya medio siglo viendo cómo cada pueblo intenta sacar el carro más bonito, y la rivalidad sana entre comarcas se nota. Si nunca has visto desfilar a un par de bueyes con cencerros por delante de la fachada gótica de la Catedral, te aviso que es una de esas imágenes que se te quedan grabadas.
Los pendones, el desfile más leonés
Si los carros vienen del campo, los pendones son directamente el alma de los pueblos. Hablamos de estandartes de seda que pueden llegar a los 13 metros de alto y pesar más de 40 kilos, sostenidos por vecinos que se relevan a hombros durante todo el recorrido. En total se mueven más de 300 pendones y pendonetas que identifican a unos 210 pueblos de la provincia, cada uno con sus colores y su escudo.
📍 El recorrido suele arrancar en la plaza de Regla y termina con todos los pendones reunidos a los pies de la Pulcra Leonina, que es como llamamos por aquí a la Catedral por la luz que entra por sus vidrieras. Va acompañado de tambores, dulzainas y gaitas, y verás a mozos y mozas marchando con una mezcla de orgullo y esfuerzo físico que se nota a la legua.
Si quieres profundizar en este tipo de actos y en el resto del calendario, tienes un repaso completo en este artículo sobre las fiestas en León que te recomiendo leer antes de venir.
Las Cantaderas, la leyenda medieval que sigue viva
Otro acto imprescindible es el de Las Cantaderas, que se celebra normalmente el domingo previo a San Froilán en el claustro de la Catedral, hacia las once de la mañana. La leyenda cuenta que, tras la victoria cristiana en la batalla de Clavijo, los reyes asturleoneses dejaron de entregar cada año cien doncellas como tributo a los califas musulmanes, y desde entonces la ciudad lo conmemora con cantos, bailes y una representación simbólica con niñas vestidas de la época.
Es de las cosas más bonitas y menos turísticas que vas a ver, porque sigue manteniendo un tono solemne y muy ligado al tejido local. Si tienes media mañana libre ese domingo, merece mucho la pena pasarse.
Qué comer durante San Froilán
Estos días León tapea como nunca, y hay dos cosas que no puedes irte sin probar. Las primeras son las rosquillas de San Froilán, esos dulces almibarados que parecen de toda la vida pero que en realidad se inventaron en los años 80 de la mano del repostero leonés Santiago Pérez García, y que hoy se venden en casetas por todo el centro.
Lo segundo, y para mí imprescindible, son los bollos preñaos de chorizo o de morcilla, que están en cualquier bar del Húmedo y del Romántico y se acompañan con un vino del Bierzo o un mosto si vas con peques. Si te quieres ir de tapeo en serio, mete también algo de cecina y un buen plato de patatas con pulpo.
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San Froilán cunde mucho más cuando duermes en pleno centro y no tienes que mover el coche cada vez que quieres acercarte al desfile o al concierto de la plaza. En MK77 estamos a cinco minutos a pie de la Catedral, así que puedes salir a ver los pendones por la mañana, volver a comer y bajar otra vez por la tarde sin agobios.
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