San Marcos en León — del hostal de peregrinos al parador de cinco estrellas
Guía Turística León
Hay edificios que cuentan la historia de una ciudad mejor que cualquier guía. ¿Y si te dijera que el más espectacular de León fue, por turnos, hospital de peregrinos, sede de la
Orden de Santiago, cárcel de Quevedo, cuartel y, hoy, uno de los paradores más fotografiados de España? Te cuento qué ver en San Marcos, cómo visitarlo sin perderte lo importante y a
qué hora conviene plantarte delante para que la fachada te luzca de verdad.
Contenidos
Una historia de nueve siglos en tres capas
Para entender San Marcos hay que mirarlo como un pastel de hojaldre. Cada capa la puso un siglo distinto, y todavía se notan al recorrerlo.
La primera piedra se coloca en el siglo XII. León era parada obligada del Camino de Santiago, y la infanta Doña Sancha mandó levantar aquí un humilde hospital para atender a los
peregrinos que cruzaban el río Bernesga camino de Compostela. En 1152 la Orden de Santiago se hace cargo del recinto y empieza a transformarlo en algo más que un hospital, porque
también necesitaba sede para sus caballeros en el reino de León.
El salto monumental llega en el siglo XVI. Fernando el Católico decide convertirlo en la casa madre santiaguista, y los mejores canteros de la época, Juan de Orozco y Juan de Badajoz
el Mozo, levantan la fachada plateresca que ves hoy. Más de 100 metros de longitud, medallones con bustos de héroes clásicos y bíblicos, conchas de Santiago talladas a mano, una de las
fachadas renacentistas más largas de España y, para muchos historiadores, la más fina junto a la de Salamanca.
Después vinieron siglos menos amables. Quevedo estuvo encerrado aquí entre 1639 y 1643, acusado de conspirar contra el Conde-Duque de Olivares. La leyenda local sitúa su celda en una
de las cuadras bajas. Más adelante el edificio fue cuartel, instituto y, durante la Guerra Civil, cárcel para presos republicanos. Hubo un momento, a mediados del siglo XX, en que
estaba prácticamente en ruinas.
La salvación llegó en 1964 con la restauración que lo convirtió en Parador Nacional, uno de los hoteles de lujo más famosos del país, que sigue en funcionamiento.
Qué ver hoy en el conjunto monumental
San Marcos no es solo el parador. Bajo el mismo techo conviven hotel, iglesia, claustro y museo, y entrar a unos no implica entrar a otros. Te lo desgloso para que sepas dónde
mirar.
La fachada plateresca
Es lo primero que te va a impactar. Ponte en la plaza de San Marcos, justo enfrente, y dedica al menos quince minutos a leerla de izquierda a derecha. Los medallones del cuerpo bajo
retratan a héroes de la Antigüedad y a personajes bíblicos. Sobre la puerta principal verás el escudo imperial de Carlos V flanqueado por la cruz de Santiago. La torre del lado derecho
se remató ya en el siglo XVIII, por eso tiene un aire más sobrio.
La iglesia
Acceso independiente por la puerta del lado este. Lo mejor de dentro es el coro alto, con sillería tallada por Guillermo Doncel en 1542, y la sacristía, una joya del plateresco con
bóveda de casetones que pasa desapercibida porque casi nadie pregunta por ella.
El museo de León y el claustro
Aquí está el secreto peor guardado. Una parte del antiguo convento aloja una sede del Museo de León con piezas arqueológicas, códices medievales y, sobre todo, el Cristo de Carrizo,
un crucifijo de marfil del siglo XI que es una de las obras maestras del arte románico hispano. Cabe en una mano y la talla del rostro te deja parado. La entrada cuesta alrededor de
0,60 euros, y los domingos suele ser gratis. Es ridículo lo poco que se visita.
El parador
No hace falta dormir aquí para entrar. El hall, la escalinata y el bar están abiertos al público, y tomarte un café en el claustro mirando la piedra del XVI es uno de esos planes que
cuestan poco y se recuerdan mucho. Pregunta amablemente en recepción y te dejan asomarte.
Visitar San Marcos sin perderte nada
El conjunto está al final de la avenida Ordoño II, junto al puente sobre el río Bernesga. Desde la Catedral se llega andando en unos diez minutos por una avenida cómoda y comercial,
así que cuadra la visita en el mismo paseo. Antes o después de San Marcos, conviene reservar tiempo para la basílica de San
Isidoro, que es el otro pilar de la León medieval y completa el recorrido románico.
Horarios típicos del museo y la iglesia: martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00, domingos por la mañana, lunes cerrado. Conviene confirmar en la web del
Museo de León, porque cambian con la temporada.
Precio del museo: 0,60 €. Parador: entrada libre a zonas comunes.
Mejor hora para fotografiarlo: una hora antes del atardecer, con el sol entrando lateral por el oeste. La luz raspa la piedra y los relieves de la fachada cobran un
volumen que de día plano no ves.
El detalle que pasa desapercibido: todo el mundo se hace la foto con la escultura del peregrino sentado, esa estatua de bronce con el bordón apoyado en el suelo que
mira hacia el horizonte. Vale la pena, sí. Pero cruza la calle, baja al banco de piedra que hay junto al puente sobre el Bernesga, siéntate y mira el conjunto desde ahí. Sales con la
postal entera, fachada, río y peregrino, y casi siempre estarás solo.
Descubre León desde MK77
El conjunto de San Marcos te va a llevar entre una hora y media y dos horas si entras al museo. Súmale el paseo por Ordoño II, una parada en la Catedral y otra en San Isidoro, y
tienes el día completo. Muchos visitantes que vienen a recorrer el patrimonio leonés eligen un alquiler vacacional León en el centro para llegar
andando a todos los monumentos sin depender del coche. Es la diferencia entre venir un día y vivir la ciudad como un local durante el fin de semana.

